DESASTROSA FIESTA DE SANTA AGUEDA

Las tres pervertidas recordando tan lamentable velada.

En la noche del sábado, mientras la mayoría de hombres de la localidad, estaban tranquilamente en sus casas, al tiempo que las mujeres celebraban la festividad de Santa Águeda, ocurrieron los luctuosos acontecimientos.

Anselmo Jigato, corpulento hombre de grandes atributos, realizaba el streepshow que cada año va ligado a la celebración de la festividad de Santa Águeda, cuando fue avasallado por tres mujeres de las que estaban asistiendo al evento.

Anselmo, acostumbrado como está, a bregar en estos asuntos, intentó con hábiles maniobras y frases de sosiego, librarse educadamente de las tres mujeres que le asediaban, aun siendo para él muy molesto, pues dos de ellas se asieron al miembro viril mientras que la otra estrujaba entre sus dedos la bolsa escrotal.

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Una de las tres atacantes en el momento de verle “la cosa” a Anselmo Jigato.
Una de las tres atacantes en el momento de verle “la cosa” a Anselmo Jigato.

Las tres mujeres, de las que, desde este medio, no daremos sus nombres, para no caer en el escarnio, aunque así se lo merezcan, fueron retenidas durante la noche del sábado, pues parecían “fuera de sí, como si estuvieran poseidas por una demonia pervertida” según palabras del propio Anselmo.

Las tres pervertidas recordando tan lamentable velada.

Las tres pervertidas recordando tan lamentable velada.

 

source url Por otro lado, Anselmo tuvo que ser también detenido, pues presa del pánico, huyó despavorido, y al no llevar nada de ropa en ese momento, sembró el desconcierto, por las calles de Caspe.  Según comentarios de las mujeres asistentes al show, Anselmo salió del bar desnudo y “armado”.

Los agentes de la Guardia Civil declararon que no iniciaron la búsqueda hasta la mañana del domingo, ya que pensaron, que con el frío que hacía esa noche, y la poca ropa que llevaba Anselmo, éste volvería al pub en un momento u otro.

Al ver que no era así, y que además, comenzaron a recibir llamadas al comenzar el día avisando de que un hombre desnudo había sido visto en ésta y aquella calle, iniciaron la búsqueda, temiendo por la vida de Anselmo, pues todavía estamos en temporada de caza mayor.

 

Anselmo Jigato, cuando fue detenido, al parecer, por el frío, ya no iba armado.
Anselmo Jigato, cuando fue detenido, al parecer, por el frío, ya no iba armado.

Una vez liberado, solicitó ver (de lejos) a las tres mujeres para decirles las siguientes palabras:

“Esto no se hace, que uno es padre de familia y necesita este trabajo para poder pagar la hipoteca.  No vuelvo más a este pueblo.”

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